La agenda importa tanto como el monumento

El atractivo patrimonial ya no basta por sí solo. Cada vez pesa más la capacidad de una ciudad para producir programación regular y convertirla en narrativa de destino.

Estadía más larga, gasto mejor distribuido

Cuando la actividad cultural se reparte por barrios y fechas, el impacto económico también se expande. Eso beneficia comercio, alojamiento y servicios asociados.

Un modelo con recorrido

La combinación entre patrimonio, eventos y marca local se perfila como una de las fórmulas más viables para ciudades intermedias.