Una derrota que no se siente igual
El marcador final cerró la participación, pero el recorrido dejó una lectura más rica que una simple eliminación. El equipo logró competir por tramos largos y ajustar mejor en situaciones de presión.
Lo que mejoró
Hubo mejores secuencias de recepción, menos ansiedad en transición y una toma de decisiones más madura en los momentos críticos. Son detalles que suelen marcar la diferencia entre participar y de verdad competir.
La próxima tarea
El siguiente paso será convertir ese aprendizaje en continuidad. La federación ahora necesita calendario, rodaje y un plan estable para que el salto no quede solo en la experiencia del torneo.